Cuando sientes dolor, y no me estoy refiriendo al dolor físico sino al dolor emocional, desearías poder cambiar tus emociones para sentir otra cosa, lo que sea menos dolor… A veces ese dolor ha sido ocasionado por una persona, o mejor dicho por cómo se ha comportado dicha persona, y cuando alguien te ha hecho daño normalmente hay dos opciones: O bien te ha hecho tanto daño que empiezas a odiarle con todas tus fuerzas, lo cual implica que antes la querías mucho, porque para odiar a alguien antes hay que quererle y el odio es directamente proporcional al amor que anterior mente sentías, o bien (y eso solo ocurre cuando le quieres muchísimo) o bien quieres tanto a esa persona que intentas disimular y fingir que no te ha afectado nada para que no se sienta culpable, se lo perdonas todo con tal de estar cerca suya.
Es que es irremediable, siempre te hacen más daño las personas que más quieres, y esto se debe a que las personas a las que no quieres, las que son indiferentes para ti, nunca podrás hacerte daño, aunque lo deseen con todas sus fuerzas y lo intenten por todos los medios jamás lo conseguirán, porque esas personas no tienen acceso a tus sentimientos, lo que hagan o digan no te van a quitar ni un minuto de pensamiento. En cambio cuando es una persona a la que quieres todo cambia, lo que haga o lo que diga te importa, sientes decepción al comprobar que la que tú considerabas amiga te la ha jugado, te rompe el corazón darte cuenta de que gestos sin mala intención no significaban lo que tú creíste entender, y más aún cuando esos gestos se hicieron sin pensar en sus posibles consecuencias, o más bien en sus seguras consecuencias con respecto a ti.
Te echas las manos a la cabeza y darías lo que fuera por tener una máquina del tiempo para poder volver atrás y que nada de eso ocurriese, para hacer todo lo posible por evitar ese dolor que te está atormentando por dentro hasta el punto de no dejarte tranquila, de tener pequeños momentos de alegría en los que te evades, te olvidas un poco de todo y te ríes, piensas en otras cosas y te lo pasas bien un rato, pero solo son eso, momentos puntuales que siempre tienen un final, generalmente próximo al principio y toca volver a la realidad, poner los pies sobre la tierra y otra vez dolor, los llantos nublan tus ojos y casi no puedes ver, y sólo te queda el consuelo de que después de la tormenta siempre llega la calma, así que te quedas esperado que la calma llegue lo antes posible.
